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CONSUMO DE SUSTANCIAS 101

Conoce qué es el trastorno por consumo de sustancias, cómo afecta el cerebro y el comportamiento, y por qué son importantes el tratamiento, la compasión y el apoyo continuo para la recuperación.

El modelo de enfermedad del trastorno por consumo de sustancias

Las principales organizaciones médicas, incluidas la Asociación Médica Estadounidense y la Sociedad Estadounidense de Medicina de la Adicción, reconocen el trastorno por consumo de sustancias como una enfermedad.

Al igual que la diabetes, el cáncer y las enfermedades cardíacas, el trastorno por consumo de sustancias puede desarrollarse debido a una combinación de factores conductuales, psicológicos, ambientales y biológicos. La genética representa aproximadamente la mitad del riesgo de una persona de desarrollar un trastorno por consumo de sustancias.

El consumo continuo de nicotina, alcohol u otras sustancias puede cambiar el funcionamiento del cerebro y del cuerpo.

 

Sin tratamiento y apoyo, el trastorno por consumo de sustancias puede contribuir al desarrollo de otras afecciones de salud física y mental que requieren atención médica. Con el tiempo, la enfermedad puede volverse más grave, más incapacitante y potencialmente mortal.

 

Fuente: Partnership to End Addiction, drugfree.org

¿Es el trastorno por consumo de sustancias una enfermedad?

Sí. El trastorno por consumo de sustancias es una enfermedad compleja que afecta el cerebro y el cuerpo. Puede hacer que una persona sienta una necesidad intensa de consumir una o más sustancias, incluso cuando hacerlo provoca graves consecuencias sociales o para su salud.

 

El trastorno por consumo de sustancias afecta las áreas del cerebro responsables de la recompensa, la motivación, el aprendizaje, el juicio y la memoria.

Fuente: Partnership to End Addiction, drugfree.org

¿Cómo cambia el cerebro el consumo de sustancias?

Las personas sienten placer cuando satisfacen necesidades básicas como el hambre, la sed y el contacto físico. Estas sensaciones provienen de sustancias químicas liberadas por el cerebro. Estas sustancias enseñan al cerebro a repetir comportamientos que nos ayudan a sobrevivir, como comer, beber y establecer relaciones.

Muchas sustancias provocan que el cerebro libere niveles inusualmente altos de estas mismas sustancias químicas.

 

Con el tiempo, la exposición repetida puede cambiar las áreas del cerebro responsables de la recompensa, la motivación y la memoria. El cerebro intenta recuperar el equilibrio volviéndose menos sensible a estas sustancias químicas o liberando hormonas del estrés.

 

Como resultado, una persona puede necesitar una mayor cantidad de la sustancia para lograr el mismo efecto o simplemente para sentirse más cerca de la normalidad. La persona puede experimentar deseos intensos de consumir y continuar haciéndolo a pesar de las consecuencias perjudiciales.

El consumo de sustancias puede comenzar a reemplazar las fuentes saludables de placer, haciendo que la persona pierda interés en las actividades cotidianas. En su forma más grave, el trastorno por consumo de sustancias puede afectar significativamente la capacidad de una persona para cuidarse y mantener relaciones con los demás.

 

Los cambios en el cerebro pueden continuar mucho después de que una persona deja de consumir sustancias. Estos cambios pueden hacer que sea más sensible a personas, lugares, sentimientos o situaciones asociados con el consumo anterior. Estos recordatorios suelen llamarse desencadenantes y pueden aumentar el riesgo de un retorno al consumo.

Fuente: Partnership to End Addiction, drugfree.org

¿Por qué no basta con la fuerza de voluntad?

Las decisiones iniciales de una persona sobre el consumo de sustancias pueden incluir una elección personal, pero también están influenciadas por la cultura, el entorno y las experiencias de vida.

Ciertos factores pueden aumentar la vulnerabilidad de una persona a desarrollar un trastorno por consumo de sustancias. Estos pueden incluir antecedentes familiares de trastorno por consumo de sustancias, experiencias traumáticas o afecciones de salud mental que no hayan recibido un tratamiento adecuado, como la depresión o la ansiedad.

Una vez que el consumo de sustancias comienza a cambiar el cerebro, la capacidad de una persona para controlar su comportamiento y depender de su fuerza de voluntad puede verse considerablemente afectada. Uno de los principales síntomas del trastorno por consumo de sustancias es la pérdida de control sobre el consumo.

Fuente: Partnership to End Addiction, drugfree.org

¿Son las personas con trastorno por consumo de sustancias responsables de sus acciones?

Las personas no eligen cómo responden su cerebro y su cuerpo a las sustancias. Esto ayuda a explicar por qué una persona puede desarrollar un trastorno por consumo de sustancias mientras que otra no.

Una persona con trastorno por consumo de sustancias puede dejar de consumirlas, pero hacerlo puede ser mucho más difícil que para alguien que no ha desarrollado la enfermedad. Las personas no deben ser culpadas ni avergonzadas por tener una enfermedad.

Toda persona debe tener acceso a una atención compasiva y basada en evidencia. El apoyo de familiares, amistades, compañeros y profesionales de tratamiento puede fortalecer las posibilidades de recuperación y supervivencia de una persona.

Fuente: Partnership to End Addiction, drugfree.org

¿Es el trastorno por consumo de sustancias una enfermedad crónica?

Una enfermedad crónica es una afección de larga duración que puede tratarse y controlarse, pero que posiblemente no tenga una cura permanente.

La mayoría de las personas que consumen sustancias no desarrollan un trastorno por consumo de sustancias. Muchos jóvenes que consumen sustancias durante la escuela secundaria o la universidad reducen su consumo a medida que asumen responsabilidades propias de la vida adulta.

Sin embargo, se estima que entre el veinticinco y el cincuenta por ciento de las personas con dificultades relacionadas con el consumo de sustancias desarrollan un trastorno grave y duradero. Para estas personas, el trastorno por consumo de sustancias puede implicar una recurrencia de los síntomas y requerir tratamiento eficaz, atención continua, monitoreo y apoyo de familiares o compañeros.

 

La buena noticia es que incluso un trastorno por consumo de sustancias grave y duradero puede controlarse con el tratamiento adecuado, monitoreo continuo y apoyo constante para la recuperación.

Fuente: Partnership to End Addiction, drugfree.org

¿Por qué algunas personas dicen que el trastorno por consumo de sustancias no es una enfermedad?

Algunas personas creen que el trastorno por consumo de sustancias no puede ser una enfermedad porque el consumo suele comenzar con una elección personal.

Aunque el consumo inicial de una sustancia puede implicar una elección, los expertos reconocen que el consumo repetido puede cambiar el cerebro y reducir la capacidad de una persona para controlar su comportamiento.

La elección personal no determina si una afección es una enfermedad. Las enfermedades cardíacas, la diabetes y ciertos tipos de cáncer también pueden estar relacionados con decisiones sobre la alimentación, el ejercicio o la exposición al sol. La enfermedad se define por los cambios que ocurren dentro del cuerpo, independientemente de lo que haya contribuido a causarlos.

Otras personas sostienen que el trastorno por consumo de sustancias no es una enfermedad porque algunas personas se recuperan sin tratamiento profesional. Una persona con un trastorno por consumo de sustancias leve puede recuperarse con poca o ninguna atención formal.

Una persona con un trastorno grave tiene más probabilidades de necesitar tratamiento integral y apoyo continuo.

 

Algunas personas se recuperan después de atravesar una crisis familiar, social, profesional, física o espiritual grave. Otras encuentran apoyo para su recuperación mediante grupos de apoyo entre compañeros, programas de doce pasos o Alcohólicos Anónimos, sin recibir un tratamiento profesional extenso.

Cada proceso de recuperación es diferente. El tratamiento basado en evidencia y el apoyo para la recuperación deben estar disponibles para toda persona con trastorno por consumo de sustancias que los necesite o los desee.

El trastorno por consumo de sustancias se puede tratar y la recuperación es posible.

Fuente: Partnership to End Addiction, drugfree.org

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